
Uno de los mayores anhelos de un nazareno es poder llevar algún día a hombros su imagen. A lo largo de los años de vida de esta cofradía, generaciones de oscenses lo han portado con el mismo cariño que ahora nosotros lo hacemos. Actualmente entre nuestros costaleros se encuentra alguno que es cuarta generación llevándolo, la tradición se mantiene de padres a hijos y esto nos enorgullece.

Se da el caso de costaleros que vienen de distintos puntos de España, e incluso del extranjero, donde están trabajando, con el tiempo justo para ponerse debajo del paso el Miércoles Santo y poder llevar su imagen un año más.
A partir de 2026, se amplía la sección al hacerse realidad el proyecto de procesionar el paso de María Santísima de la Salud y de las lágrimas.
Son muchas personas las que aspiran pertenecer a esta sección. Los aspirantes se mantienen en filas esperando con ilusión que algún día puedan cubrir un puesto, cosa difícil ya que los puestos son pocos y muy apreciados por los que los adquieren. De todas maneras, siempre es posible cubrir el de alguno de los costaleros que haya excusado su participación ese año, lo cual crea precedente para después cubrir el puesto.
En el paso de Nuestro Padre Jesús Nazareno, el esfuerzo físico realizado para poder llevar el paso es durísimo, dada la cantidad de kilos que llevan a sus espaldas y que en menos de 48 horas vuelven a portarlo, siendo la misma cuadrilla en las dos procesiones de Miércoles y Viernes Santo.
En el caso del paso de María Santísima de la Salud y de las Lágrimas, el esfuerzo queda mitigado ya que el peso es menor y, además, sólo procesiona en la Procesión del Silencio el Miércoles Santo.




