Paso de María Santísima de la Salud y de las Lágrimas


La imagen

La iniciativa de que la Cofradía se hiciera con una imagen de la Virgen María, la toma Ralf Bernhard, en aquellas fechas Secretario de la Junta de Gobierno. Entre los años 2010 y 2011, entra el contacto con la artista gaditana Ana Rey, quien se ha hecho un hueco entre los imagineros más reconocidos.

Fruto de las conversaciones, en 2013 se realiza el encargo al taller que dirige la escultora, junto a Ángel Pantoja, en el Puerto de Santa María, de la talla de una imagen de la Virgen. Por motivos económicos, se elige una imagen de candelero, es decir, sólo se tallan la cabeza y las manos que se montan sobre un bastidor que queda oculto por los ropajes. Por el mismo motivo se decide que el vestido sea de hebrea, mucho más sencillo y económico.

Se pretende que, al igual de lo que ocurrió con la imagen del Nazareno, sea sufragada por los cofrades. Por ello se abre una campaña con el objetivo de obtener donaciones para recaudar los 7.000 euros en que se valora el encargo. Pese a que la cifra es importante, se considera una gran oportunidad ya que es un precio moderado para lo que suele ser habitual entre los imagineros de la categoría de Ana Rey, quien tuvo ese gesto por amistad con algún miembro de la Junta.

Terminada la imagen se bendice el 20 de febrero de 2016. Se trata de una imagen realista idealizada. En palabras de los autores, cuando representan el rostro de un Cristo o una Virgen, tienen que idealizarlo porque son imágenes sagradas; no son esculturas terrenales, son algo divino y tienen que llegar al corazón de las personas, llamando a la oración

Con una altura de 1,70, está tallada en madera de cedro con policromía al óleo y cuenta con elementos hiperrealistas como son los ojos de cristal, dientes postizos, pestañas de pelo natural y lágrimas en cristal fundido. El resultado es un semblante que muestra una mezcla entre dolor contenido y belleza serena, evitando el dramatismo exagerado para invitar al recogimiento y la oración.

Fue vestida, la misma mañana del día de la bendición, por David Calleja. Describe la indumentaria como sencilla, de tipo hebrea y que incluye dos tonalidades de morado, el color de la Cofradía. Le colocó una mantilla blanca, procedente de un anticuario de Francia, porque le da un aspecto inmaculista y como la imaginería es realista las ropas adquieren mucho volumen y toman movimiento con los pliegues de las telas”.

Los autores

La gaditana Ana Rey va adquiriendo, desde muy pequeña, un dominio creciente del dibujo y la pintura, desarrollando un estilo personal basado en el “realismo idealizado”. Atraída por lo artístico, comienza sus estudios en la facultad de Bellas Artes “Santa Isabel de Hungría” de Sevilla, en la especialidad de Conservación y Restauración de Bienes Culturales. Estando en la facultad en el año 2010, realizó el busto de una Dolorosa, que marcó un antes y un después en su carrera artística, propiciando basar su producción artística en la escultura religiosa, aportando un aire de frescura a la imaginería religiosa.

Con el tiempo ha ido perfeccionando un estilo personal, basado en la minuciosidad en los detalles, que busca la expresividad y realismo en la mirada de sus figuras para despertar la devoción en el corazón de las personas. Aunque su principal actividad ha sido la escultura religiosa, mantiene su práctica en el dibujo y la pintura; su habilidad en estas disciplinas también le lleva a realizar carteles, retratos, y conseguir policromías de gran realismo en sus esculturas.


Ha obtenido el Premio de la Hornacina, considerado uno de los portales de arte sacro y de imaginería más importantes de España, a la mejor escultura del año en 2017 por “Nazareno con el Cirineo” para la Cofradía de la Bienaventuranza de León y en 2018 por “Nuestro Padre Jesús Despojado” para Pulpí (Almería), compartido con Ángel Pantoja.

Su obra está repartida por múltiples ciudades de España, además de las mencionadas; Valladolid, Oviedo, Ferrol… y, por supuesto, el Puerto de Santa María. Es pionera en la escultura 3D aplicada al arte sacro. A través de las redes sociales y Youtube se puede ver el proceso de creación de sus obras.

El también gaditano Ángel Pantoja es codirector con Ana Rey de un estudio de arte del Puerto de Santa María; también desde muy pequeño, influenciado por su padre, mostraba habilidades para el dibujo y modelado de figuritas de plastilina, especialmente “toritos”. De la plastilina pasa al barro y va mejorando su técnica con sus obras, fundamentalmente, de temática costumbrista andaluza.

En 2000 recibe el encargo, que le introduciría en el mundo de la imaginería, de una talla en madera de cedro de La Virgen Dolorosa de tamaño natural para la congregación de las Hermanitas de los Pobres de su ciudad. En 2002 empieza sus estudios en la Facultad de Bellas Artes «Santa Isabel de Hungría» de Sevilla, en la especialidad de Escultura, estudios que compagina con la realización de encargos.

En 2007 recibe una beca que le lleva varias semanas a Nueva York y, de igual manera, en verano de 2008 se traslada a Malta, país de gran religiosidad y donde se cultiva mucho la imaginería. También ha estado becado varios meses en Italia, a través del programa Leonardo, donde ha desarrollado proyectos artísticos en mármol blanco de Carrara, en un lugar como Florencia, en el Taller de Restauración y Conservación del Duomo

Al principio le encargaron trabajos ornamentales sobre columnas y relieves pero, al comprobar las cualidades de Ángel, le propusieron una obra para una hornacina pública vacía, en una calle del entorno del Duomo. Así crea un altorrelieve de una Madonna de 65 cm, realizado en mármol de Carrara, situado en la esquina de las calles Via dello Studio con Via delle Oche, a escasos metros del Duomo.


Su obra, tanto la imaginería religiosa como los bronces, se encuentra repartida por toda España, fundamentalmente en Andalucía, varios países de Europa y Estados Unidos.

La Peana

Cuando en 2023 la Junta de Gobierno toma la decisión de procesionar la imagen de María Santísima de la Salud y de las Lágrimas enfrenta, en primer lugar, el tipo de peana que se necesita. Se desea una peana nueva y de calidad, como ocurrió en su día con la del Nazareno, pero esto queda fuera de las posibilidades económicas de la Cofradía. Así se impone la opción de buscar una de segunda mano que reúna estas características.

Entre varias opciones que aparecen, destaca una que no tiene mala pinta. Se trata de una peana que perteneció a una hermandad de Álora pero que se encuentra en Guadix. El precio está dentro de las posibilidades de la Cofradía pero, antes de nada, se necesita seguridad de su calidad y estado de conservación. Para salir de dudas, Julio Sancerni, costalero que tiene su residencia en Almería, realiza una visita que confirma que es lo que se está buscando.

Comprobada la idoneidad, y llegando a un acuerdo con el propietario, se hace un pago de arras en el mes de septiembre y el 3 octubre, Luis Cabrero y Carlos Buisán, con un remolque prestado, se desplazan a Guadix a buscarla. Salen de Huesca a las 04:45 de la madrugada, realizan el viaje de ida, el desmontaje y carga de la pena y el regreso sin solución de continuidad, llegando a Huesca a la 01:15 del día siguiente. El coste de su adquisición asciende a 3.500 euros.

La peana era el trono que la Cofradía de la Oración en el Huerto procesionaba en la tarde del Domingo de Ramos por las calles de Álora. Es obra de Francisco Casermeiro Fernández, artesano tallista de Álora, conocido popularmente como “Paco el Cantúo”, y Juan Hidalgo Vázquez. Construida en 1953 en madera de cedro y pino, con unas medidas semejantes a las del Nazareno, está inspirada en los tronos malagueños de los años 20 de S-XX y en el barroco antequerano.

El trabajo en madera de Francisco Casermeiro se centra en tronos, peanas y elementos ornamentales de la provincia de Málaga, destacando especialmente el mencionado trono de la Cofradía de la Oración en el Huerto, el trono de la Virgen de las Flores, junto a Francisco Ruiz Martínez, que transporta a la patrona de Álora en su romería y los arbotantes del Nazareno de las Torres de Álora, elaborados en 1960 y adaptados posteriormente para tal fin.

Lo siguiente es acometer trabajos de restauración, que se encargan a Ana García, de Espacio Arte, y a Fernando Fernández, artesano tallista de la madera. Se confirma la calidad y el buen dorado, aunque en 2015 sufrió repintes, en un intento de restauración no profesional.

Los trabajos se centran en el decapado de los repintes y la reparación del dorado.


Además se proyecta colocar, sobre las pinturas al óleo de los medallones de los cuatro costados, tallas en madera dorada con motivos de la Cofradía, todo ello con los más estrictos criterios técnicos de restauración. También se sustituye la estructura metálica de las patas.


La inversión de la Cofradía en compra, restauración y adecuación de la peana es de 13.515 euros. Hay que agradecer a las personas, casi todas cofrades, que han aportado donaciones o trabajo de forma altruista.